domingo, 4 de noviembre de 2007

Sufrí por arriesgarme, no por cobarde!

Fue en el momento preciso, quizá lo buscaste, quizá lo esperaste, pero sea como sea diste en el clavo. ¡Fue el momento perfecto!. Entre luces y sonidos, no veía lo que pasaba a mi alrededor; sabía que estaba sola, pero el entorno para mí no existía. Cuando fijé mi mirada en un punto al azar te vi a tí, venías hacia mi. En medio de distintas emociones no supe que hacer, sólo me quedé ahí y esperé lo que quería que pasara. Pasó.

Quizá del principio era algo que "no era correcto, pero estaba bien", pero el destino nos había juntado justo en aquel momento.

Al escuchar tu primera palabra ya quería responderte, y al cabo de tu horación respondí afirmativamente. Era lo que las dos esperábamos.

Y así comenzó una historia, algo corta, pero intensa.

Los alrededores no importaban, yo sólo sentía. Tenía una estupida sonrisa dibujada en mi cara y nada podía arruinar ese momento. Nadie me importaba, nadie captaba mi atención...Sólo tú.

Era algo increible, después de tanto tiempo mi corazón volvía a sentir, volvía a renacer... volvía a sentir eso que no sentía hace 10 meses. ¿Amor? Tal vez. Ese deseo de querer abrazarte y no soltarte hasta que mi corazón quedara seco de tanto estrujar aquel sentimiento.

Era demasiado para una sola noche.

Y después vino un largo esperar, que tuvo su recompenza por cierto... Una gran recompenza...

Mi corazón a mil por hora, no podía esperar más, no podía ser cobarde y no expresar todo lo que sentía; era una oportunidad para él, para ser como nunca jamás había sido y soltar todo, y llenar cada espacio del día. No hubo ni un segundo que no hubiera amor, ni un segundo mal aprovechado. Ese día tenía que ser hermoso, pero nunca imaginé que llegaría a tal punto de colapsar mis sentimientos, y sumirme en una confusión de emociones que al fin y al cabo se mezclaban y formaban una sola.

Cada vez se hacía más intenso, más hermoso, más...

La sinceridad marcó gran parte de aquel día, y en mi nacía un agradecimiento por hacerme sentir tantas cosas que creía que estaban ya fuera de mi lista de sentimientos, fuera de todo, absoletas y extintas. El cielo, el mar, la gente...todo formaba parte de nuestro entorno; importaban y no importaban a la vez.

Te dije todo lo que sentía, cuanto te entendía y lo mucho que quería tenerte. Te dije cosas que nunca antes había dicho. Eras la primera persona que la aceptaba con todos sus problemas a pesar del poco tiempo (también te lo dije), quería ayudarte, quería lograr muchas cosas, lo importante es que todo eso lo expresé, y aproveché cada segundo de aquel día...


Y ahora, ¿Me arrepiento de todo lo que pasó? ¡¡¡NO!!!
¿Hay algo más que quisiera haber hecho? ¡Lo hice todo! ¡Di TODO de mi!

Si ahora empieza la despedida... Quiero que sepas antes de irte, que me hiciste sentir cosas que nadie me había hecho sentir, que estoy muy feliz por eso, te lo agradesco demasiado. Gracias por enseñarme cosas, y por dejarme aprender de ti, por permitirme y darme una oportunidad que te entendiera (y que ya lo hice). Gracias por hacerme sentir en las nubes, gracias por darme uno de los días más lindos de mi vida. ¡Gracias por renacer mis ganas de luchar por alguien! Gracias por...aparecer en mi vida... Me hubiera gustado decirte... algún día, un "te quiero"...

Y con la canción que te conocí, me despido.

Its not rigth, but its okay .....

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